Clasificar por primera vez en su historia a una Campeonato Mundial fue una lucha titánica para la selección sub-17 de voleibol masculino que obtuvo el cupo a Catar, luego de superar todas las dificultades que se atravesaron en su camino.
La zozobra y el miedo de la madrugada del 3 de enero en la que el país fue sorprendido por el ataque a Caracas, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, también puso en riesgo la participación del sexteto nacional en el Campeonato Suramericano de Comodoro Rivadavia, Argentina celebrado del 14 al 18 de enero pasado.
«Por poco no asistimos al campeonato, las distintas situaciones adversas que se vivieron en nuestro país durante los primeros días del año fueron determinantes para considerar retirarnos, Pero gracias al trabajo conjunto del Ministerio del Deporte y la Federación Venezolana de Voleibol logramos viajar«, señaló Marín Pérez, entrenador de la selección mundialista que realizó una extensa preparación para luchar por un cupo al mundial de noviembre.
Extensa preparación
El proceso de entrenamiento fue largo y exigente durante dos etapas que se iniciaron en Maracay y culminaron en diciembre con una fase precompetitiva durante la concentración en Barquisimeto. «Disputamos partidos de fogueo contra equipos nacionales de distintas categorías que resultaron fundamentales para completar la preparación y enfrentar el campeonato suramericano», explicó Pérez.
Sin embargo, el sexteto nacional se sobrepuso a la adversidad competitiva, luego de iniciar con derrotas ante las potencias de Brasil (0-3) y Argentina (1-3), que obligaban a ganar sus siguientes enfrentamientos para sacar el boleto a la cita mundialista de agosto.
Nunca se rindieron
«A pesar de estos reveses los muchachos nunca se dieron por vencidos», reafirmó el entrenador que siguió confiando en los efectivos ataques de Miguel Hernández y Ángel Echarre para remontar la cuesta y vencer 3-0 a Perú que abrió el camino para disputar el tercer lugar y el cupo a Catar.
El equipo venezolano logró el anhelado boleto al derrotar 3-1 a Chile en un emocionante partido en el que la estrategia era mantener la fortaleza mental y desplegar la misma intensidad en cada una de las jugadas.
«Éramos conscientes de que estábamos a un paso de alcanzar nuestro objetivo y salimos preparados mentalmente para ese triunfo», señaló Hernández, capitán del equipo, sobre el choque decisivo que ganaron a los australes para quedarse con el bronce y la inédita clasificación mundialista.
Explosión ofensiva
Echarre, apodado la «Explosión» por su potente salto vertical para meter sus latigazos imparables, también fue esencial para conseguir estas dos victorias consecutivas en un torneo que a su juicio presentó «un alto nivel competitivo, en lo ofensivo y defensivo que nos exigió al máximo en cada uno de los partidos».
El opuesto recalcó que una de las claves para salir del bache de las dos primera derrotas y obtener los subsiguientes triunfos ante Perú y Chile fue la confianza que tomaron a medida que avanzaba el torneo. «Cada día nos fuimos entendiendo mejor como equipo y elevando el nivel de nuestro juego», apuntó.
Año mundial
Con la clasificación a Catar, el sexteto masculino sub-17 emuló a la selección femenina que en septiembre del año pasado también obtuvo la plaza al próximo mundial de la categoría en Chile, al vencer 3-0 a Brasil en la final para coronarse por primera vez campeonas suramericanas.
Ahora los planes del entrenador están centrados en fortalecer el trabajo iniciado el año pasado para llegar al Mundial de Catar, a disputarse del 19 al 29 de agosto próximo, con más partidos de fogueo. «Queremos retomar la concentración el próximo mes de febrero y profundizar la preparación», precisó Pérez.
Prensa Mindeporte
Fotografía: Voleysur

