El estadounidense Raymond Muratalla retuvo su cinturón de campeón mundial del peso ligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) al imponerse por decisión mayoritaria al cubano Andy Cruz en Las Vegas.
Muratalla asumió desde el inicio el peso del combate, llevando la iniciativa ante un Cruz que se mostró cómodo peleando a la defensiva, apostando por el movimiento y el contragolpe. La presión constante de Muratalla fue aumentando con el paso de los asaltos y empezó a complicar al cubano, superándolo en golpes conectados y, sobre todo, en volumen. Incluso en el tercer asalto, Cruz se vio obligado a aceptar los intercambios, algo que no parecía estar en su plan inicial.
Tras los seis primeros asaltos, la igualdad era total. Ninguno de los dos boxeadores lograba despegarse en las puntuaciones, con Cruz haciendo fallar mucho a su rival gracias a su movilidad, pero con Muratalla compensando esa efectividad defensiva mediante un alto número de golpes lanzados, lo que equilibraba muchos asaltos cerrados.
Cruz continuó moviéndose constantemente, cediendo la iniciativa casi por completo, mientras Muratalla insistía en presionar y cortar el ring. Esa falta de ambición ofensiva del cubano terminó pasándole factura, ya que Muratalla supo reducir los espacios y obligar a un boxeador tan talentoso como Cruz a pelear en zonas incómodas.
El combate llegó al final con asalto parejos, pero Muratalla cerró mejor, mostrando mayor presencia y dominio en los últimos asaltos. Los jueces valoraron que fue el boxeador que controló el centro del ring durante la mayor parte del combate y que terminó más fuerte en el tramo decisivo.
Finalmente, Muratalla retuvo el título tras imponerse por decisión mayoritaria por 114-114, 118-110 y 116-112.

Andy Cruz falló ante su primer gran reto en el profesionalismo y perdió su invicto en una pelea en la que se le esperaba un mejor desempeño ofensivo. El cubano debe saber que en el campo profesional hay que arriesgar más y mostrarse más activo.

