Steve Nash atiende a SPORT en una entrevista exclusiva en la que repasa cómo ha evolucionado la NBA desde su retirada y qué queda hoy de su etapa como jugador, con especial atención a aquellos Phoenix Suns de Mike D’Antoni y el “run and gun” que marcaron una época. El canadiense también reflexiona sobre el crecimiento global de la liga y del talento internacional, se abre sobre su pasión por el fútbol y la cultura de los aficionados, compara grandes rivalidades entre ambos deportes, analiza la temporada del Mallorca y valora el proyecto de una posible liga NBA en Europa.
Steve Nash atendió a SPORT de la mano de Prime Video / Scott Garfitt (Prime Video)
¿Cómo siente que ha cambiado la NBA desde su retirada?
El juego sigue evolucionando en general: la forma en que se juega, las reglas, la analítica… el juego siempre está buscando una ventaja. Los ataques influyen en las defensas, y las defensas intentan encontrar una ventaja sobre el ataque. Eso empuja a la gente a ajustar constantemente sus principios. Así que creo que el juego ha evolucionado de una manera muy divertida y emocionante. Y tenemos una liga que está creciendo a nivel global, con más aficionados en distintos lugares, y además con una enorme cantidad de grandes jugadores internacionales. Así que sigue evolucionando.
Usted jugó en aquellos Phoenix Suns increíbles con Mike D’Antoni y el “run and gun”. ¿Siente que ese equipo ayudó a empujar el juego hacia lo que vemos hoy?
Sí, quizá tuvimos una pequeña parte en influir en cómo juega la gente. El juego puede ser cíclico, pero creo que con la analítica probablemente va menos en círculo y más en una dirección. Y quizá nos adelantamos en algunas cosas.
¿En qué cosas, concretamente?
El espaciado, intentar jugar un poco antes y más rápido. Y eso hoy parece muy común. Bueno, más que parecer, es lo normal. Nosotros habríamos sido de los últimos de la liga en ritmo y en triples y todo eso. Así que sí, hay una conexión ahí. Puede que tuviéramos algo de influencia, pero creo que hay muchos factores que han llevado al juego a ser como es ahora.
Si tuviera que elegir a su jugador favorito de ver ahora mismo —no el mejor, sino su favorito—, ¿quién sería y por qué?
Me encanta Shai Gilgeous-Alexander. Es un jugador increíble. Y obviamente estoy muy orgulloso de él y de su éxito porque los dos somos canadienses. Me parece fantástico, tiene una gran historia, y cada vez es mejor y mejor.
Hablando de Canadá, ¿se imaginaba ver una selección canadiense como la de ahora en su época?
No, desde luego que no. Cuando yo llegué a la liga había uno o dos canadienses en la NBA. Ahora hay, ¿qué?, unos 23 canadienses. Es un crecimiento increíble de jugadores canadienses. Sí, es notable. No creo que ninguno pudiéramos predecirlo. Pero con el crecimiento del juego, con internet… ha hecho que nuestros chicos hayan tenido oportunidades que probablemente no tenían hace 30 años. Y nuestros chicos las han aprovechado. Ellos creen en sí mismos, siguen mejorando. Y es increíble. Canadá es el segundo país con más jugadores en la NBA.
Cambiando de deporte, usted es muy fanático del fútbol. ¿A qué equipos sigue y de dónde viene esa afición?
Soy muy aficionado del Tottenham. Es algo que ha estado en mi familia y en mi sangre toda la vida. Y luego obviamente sigo al Mallorca y los Vancouver Whitecaps.
Soy muy aficionado del Tottenham. Es algo que ha estado en mi familia y en mi sangre toda la vida
Si pudiera “importar” una cosa del fútbol para mejorar la experiencia del aficionado en el baloncesto, ¿qué sería?
Creo que sería la cultura de los aficionados en el fútbol. Es increíble.
¿Y qué cree que le falta al baloncesto para acercarse más a esa cultura?
En el baloncesto es más complicado por un par de factores. Primero, jugamos 82 partidos. Cada partido inevitablemente tiene un poco menos de importancia en temporada regular que un partido de fútbol. Y lo otro es que en Estados Unidos hay cuatro grandes deportes, y con mucha presencia pero menos importantes. En el resto del mundo, el fútbol está por encima en casi todos los países. La demanda, la experiencia del aficionado y la cultura de los seguidores es muy fuerte. Mientras que en Estados Unidos puede tener un equipo de fútbol americano, uno de baloncesto, uno de béisbol, uno de hockey… en el mundo del fútbol y en Europa mucha gente es del mismo equipo en diferentes deportes. En Estados Unidos el “fandom” está más repartido que en otros países.
Celtics–Lakers es, para muchos, la rivalidad histórica por excelencia en la NBA. ¿con que derbi o rivalidad del mundo del fútbol la compararía?
El Lakers–Celtics no es un duelo tan “caliente” todos los años, pero históricamente han tenido temporadas y momentos enormes. Son dos clubes gigantes, obviamente. Entonces, ya sabes, se puede comparar con el Madrid-Barcelona. Hay también muchísimos derbis increíbles como el River–Boca, el derbi del norte de Londres… el que sea. Las rivalidades en el fútbol son muy intensas.
¿En qué se diferencian esas rivalidades del fútbol respecto a las de la NBA?
La rivalidad entre Lakers y Celtics es más de “cada década o dos”, cuando se cruzan en unas Finales por ejemplo. Es un poco diferente, pero la experiencia es parecida. Se palpa el odio deportivo, la pasión por tu equipo y la intensidad. Pero en el fútbol esa intensidad suele ser mayor porque es más inmediata.
¿Cómo valora la temporada del Mallorca hasta ahora?
Creo que, considerando que hemos tenido una temporada irregular, lo más importante es seguir jugando mejor y conseguir resultados.
Mirando a largo plazo, ¿qué tendría que pasar para que Europa fuese un objetivo realista para el club?
No estoy pensando en Europa. Estoy pensando en el rendimiento, en estabilizarnos y en construir algo que pueda crecer de una temporada a la siguiente. Creo que estamos en una temporada de transición para el club.
Estoy pensando en el rendimiento, en estabilizarnos y en construir algo que pueda crecer de una temporada a la siguiente
¿Qué opina del proyecto de una liga NBA en Europa?
Me parece emocionante. Sería genial consolidar el baloncesto a ambos lados del Atlántico. Tener una nueva liga que pueda llevar el baloncesto a nuevas alturas en Europa sería fantástico. Parece inminente, pero será una “startup”, un bebé, que necesita tiempo, inversión y atención, y mucha gente inteligente trabajando para lograr el crecimiento que creo que podría ser realmente emocionante.

