Lejos de los reflectores de las Grandes Ligas, Julio Urías protagonizó un gesto que dejó huella en Meoqui, Chihuahua. El lanzador mexicano, quien se encuentra en la región desde el viernes pasado, se tomó el tiempo para convivir y entrenar con niños locales en una práctica que nadie esperaba.
La sorpresa fue total cuando Julio Urías apareció en el terreno y comenzó a interactuar con los pequeños peloteros. No solo observó el entrenamiento, sino que se integró activamente, practicó con ellos y les pasó la bola, convirtiendo una sesión común en una experiencia inolvidable para los niños y sus familias.

El gesto fue recibido con sonrisas, emoción y admiración. Para muchos de esos jóvenes, compartir el terreno con uno de los lanzadores mexicanos más reconocidos del béisbol profesional representó un momento único, de esos que inspiran sueños y refuerzan la pasión por el deporte.
Más allá de su carrera, Urías volvió a demostrar la importancia de retribuir a la comunidad y mantenerse cercano a sus raíces. Detalles como este trascienden estadísticas y resultados, recordando que el béisbol también se construye con ejemplos, cercanía y oportunidades para las nuevas generaciones.

