En un beisbol cada vez más marcado por la potencia y la velocidad del juego, hay un aspecto que sigue separando a los bateadores verdaderamente especiales del resto. La capacidad de controlar la zona de strike y obligar al lanzador a cometer errores se ha convertido en un arte, y pocos lo dominan como Juan Soto.

Las cifras recientes lo confirman con claridad. En las últimas tres temporadas, Juan Soto ha recibido 388 bases por bolas, una cifra que lo coloca en un nivel propio dentro de las Grandes Ligas. La diferencia es notable incluso al compararlo con otros nombres de élite, lo que refuerza su impacto más allá de los batazos largos.

Juan Soto supera en boletos a Aaron Judge y Shohei Ohtani

Detrás del número hay una lectura avanzada del juego. Juan Soto no persigue lanzamientos fuera de la zona, extiende turnos y castiga cualquier error mínimo del pitcheo rival. Esa combinación de paciencia, disciplina y confianza ha hecho que los equipos rivales ajusten planes completos solo para enfrentarlo.

La comparación con otros referentes de la MLB dimensiona aún más su valor. Aaron Judge, Kyle Schwarber y Shohei Ohtani aparecen detrás en la lista de boletos negociados en ese mismo período, todos con perfiles ofensivos imponentes, pero sin alcanzar la constancia de Soto en este apartado específico.

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Este tipo de producción no siempre acapara titulares, pero es fundamental para el funcionamiento de una ofensiva. Cada base por bolas es una oportunidad creada, un lanzamiento ganado y una señal de presión constante sobre el rival. Juan Soto entiende eso mejor que nadie.

Más allá de los números, su enfoque refleja madurez y control emocional, cualidades poco comunes en un bateador de su edad. En una liga donde el margen de error es mínimo, Juan Soto sigue marcando diferencia desde la paciencia, convirtiendo el boleto en una de sus armas más letales y reafirmando su estatus como uno de los bateadores más completos de la MLB actual.