No son días fáciles para Jordi Fernández en los Nets. El técnico de Badalona atraviesa un tramo marcado por derrotas abultadas y por la necesidad de dar explicaciones casi cada noche, con un equipo que ha recibido golpes muy duros desde el inicio de los partidos. La racha se entiende mirando los marcadores, pero también siguiendo el hilo de Fernández, que ha ido marcando el tono público del vestuario en cada comparecencia.
Una racha dolorosa
Todo empezó a torcerse en Chicago, con un 124-102 que abrió una secuencia de cinco partidos en ocho días encajando tres cifras de manera sostenida. De vuelta a Brooklyn, Phoenix añadió otra capa al problema con un 126-117 que confirmó la tendencia a recibir demasiado con muy poco margen de descanso entre encuentros.
Luego llegó la noche que dejó huella en el relato de la semana. En el Madison Square Garden, el derbi se convirtió en un 120-66 y en una derrota por 54 puntos, con el partido prácticamente decidido desde el primer cuarto. En ese contexto, Fernández definió la actuación como “un desastre” y asumió la responsabilidad públicamente.
Boston apareció después como un paréntesis más competitivo, pero no cambió el fondo de la cuestión. El duelo se fue a doble prórroga y acabó en 130-126, otro partido en el que Brooklyn volvió a permitir 130 puntos, aunque esta vez con el marcador agarrado hasta el final.
Y cuando parecía difícil encontrar un capítulo aún más duro en lo anímico, el viaje a Los Ángeles dejó otro desplome. Los Clippers firmaron un 126-89, con un 47-14 en contra mediado el segundo cuarto, y unos números que retratan la noche: 33,7% en tiros de campo y 9 de 43 en triples. Tras el choque, Fernández habló de la necesidad de decidir entre perder y ser perdedores, y también señaló que el equipo solo compitió con esfuerzo durante un tramo limitado.
Los problemas de los Nets
El balance de daños también es cuantificable. En los tres últimos partidos citados, ante Knicks, Celtics y Clippers, los Nets han encajado 376 puntos. Si se incluye el precedente frente a Phoenix, el total asciende a 502 puntos recibidos en cuatro encuentros, en un tramo en el que el balance global se situa en 12-32, con una dinámica negativa acumulada y la referencia del cierre de mercado del 5 de febrero en el horizonte.
A nivel defensivo hay un dato que resume lo excepcional que ha sido para Brooklyn sostener partidos a marcador bajo: esta temporada solo han conseguido dejar a su rival en menos de 100 puntos en dos ocasiones (127-82 ante Milwaukee y el 96-81 frente a Toronto).
A todo ello se suma la gestión diaria de una rotación tocada. Nic Claxton jugó ante Clippers con un problema en un dedo pendiente de pruebas, y el equipo ha llegado a estos partidos con ausencias y jugadores entre algodones, como Cam Thomas y otros señalados en la previa por molestias

