Lo que hicieron los Warriors en 2016, con un balance en la fase regular de 73 victorias y tan solo 9 derrotas, es algo prácticamente imposible de igualar. Se llegó a decir que Oklahoma pondría en peligro el récord o incluso lo batiría, pero nada más lejos de la realidad. Ser regular durante todo el curso es un oasis en el desierto. Y este último mes ha sido un golpe de realidad.
El titular es claro: los Thunder ya no dan miedo. Ni siquiera pierden contra sus máximos rivales; son capaces de sucumbir ante cualquier franquicia si no tienen un buen día. Es lo que sucedió este lunes, en el que los Phoenix Suns pusieron otra mancha en el historial de Oklahoma, con un triunfo importante para consolidarse en la zona de los playoffs.
Un triple de Devin Booker a falta de siete décimas para el final dejó KO a unos Thunder que viven actualmente en la irregularidad. Llegaron a estar 18 puntos por arriba (31-49), pero la falta de contundencia en el rebote hizo que los Suns fueran acercándose poco a poco, sumando en segundas oportunidades. No fue tampoco el mejor partido de Shai Gilgeous Alexander.
La estrella de OKC acabó el partido con 25 puntos (algo por debajo de su media personal) y seis asistencias. Ni un solo rebote en los casi 36 minutos que estuvo en pista. Solo acompañó en la puntuación Jalen Williams, con 23 puntos y siete asistencias, siendo incluso más decisivo que el base canadiense. La unidad ‘B’ aportó demasiado poco en los Thunder, sumando 13 puntos entre seis jugadores.
Shai Gilgeous-Alexander, estrella de Oklahoma City Thunder / EFE
Queda muy lejos aquel 24-1 que había asombrado a la NBA. Parecía prácticamente imposible ganar a un equipo que funcionaba como un engranaje perfecto, sin fisuras. Todo cambió en la NBA Cup, donde evidentemente partían como máximos favoritos, y se vieron superados por unos San Antonio Spurs que se han convertido en el ‘Grinch’ de la franquicia en el mes de diciembre.
Tres veces contra la misma piedra
La derrota frente a los Spurs impidió el sueño de un ‘doblete’ nunca antes visto en la competición: anillo y NBA Cup. De esto hace menos de un mes y el castillo se ha derrumbado por completo. Ni NBA Cup ni, a no ser de un milagro, récord de victorias en la fase regular. Los días de Navidad fueron muy amargos, con dos derrotas consecutivas ante San Antonio (24 y 25 de diciembre).
“Tenemos que mejorar como grupo. No pierdes tres veces seguidas contra el mismo equipo en un periodo tan corto sin que ellos sean mejores que tú“, reconoció Shai Gilgeous Alexander. La realidad es que OKC ya no da miedo a los rivales, aunque sigue siendo el máximo favorito para el anillo. Eso sí, ahora ya no es el único. En Oklahoma también son seres humanos. Los meses de octubre y noviembre se recordarán con nostalgia.

