Camilo Doval está empezando a parecerse mucho más al relevista dominante que los Yankees de Nueva York imaginaron cuando apostaron por su brazo. Después de un inicio lleno de dudas, descontrol y números preocupantes, el derecho venezolano ha logrado darle un giro importante a su temporada, mostrando señales claras de ajuste en uno de los tramos más exigentes del calendario.
Durante sus primeros nueve juegos con los Yankees, Doval dejó una efectividad de 7.36, un FIP de 6.00 y un porcentaje de boletos de 17.5 %. Eran cifras que reflejaban un problema evidente: el talento seguía allí, pero el comando no aparecía con la consistencia necesaria. En un bullpen que suele vivir bajo presión constante, ese tipo de descontrol rápidamente enciende alarmas.
Yankees y el renacer de Camilo Doval en 2026
Sin embargo, el panorama cambió de manera notable en sus 15 presentaciones más recientes. En ese tramo, Doval redujo su efectividad a 2.70, mejoró su FIP a 2.43 y, quizás lo más importante, bajó su porcentaje de boletos a 7.4 %. Ese dato explica casi todo. Cuando logra atacar la zona con mayor regularidad, su repertorio vuelve a convertirse en un problema serio para cualquier bateador.
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La mejoría no solo habla de ajustes mecánicos o de localización. También refleja una evolución mental. Doval ha lucido más tranquilo en situaciones de tráfico en bases, más agresivo en conteos complicados y con mejor lectura para ejecutar sus pitcheos de remate. Esa versión es la que realmente puede elevar el techo del relevo neoyorquino.
Para los Yankees, esta recuperación tiene valor inmediato. No se trata solo de un brazo más disponible, sino de un lanzador con material para encargarse de entradas de alta tensión. Si Doval mantiene esta tendencia, Nueva York no solo habrá corregido un problema: podría haber recuperado una pieza clave para la recta decisiva de la campaña.













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