Bienvenidos a este video especial, reacción directa a lo que se supo este viernes sobre la muerte de Ricky Hatton ocurrida el pasado 14 de septiembre y que fuera rotulada como suicidio ‘por ahorcamiento’.
Su muerte dejó dudas que serían disipadas por la investigación forense. Eso no ocurrió, al menos, la propia jueza forense admitió que ‘no era posible establecer que se tratara de un suicidio’. Tampoco se encontró evidencia de que haya sido un crimen, pero la autopsia sí reveló una enfermedad en el cerebro de Hatton, que, indirectamente, condena al boxeo, al gran circo del boxeo, porque hoy debe admitirse que, por las frágiles reglas de este deporte, el boxeador inglés sufrió un largo y silencioso asesinato.
Y lo peor, quizás, Ricky Hatton no fue la primera víctima ni tampoco será la última. Como lo explicamos en este video especial.

