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Fútbol Sin Pausa

 

Néstor Beaumont“¡Qué hiciste, Papaíto…!”. Aquella frase inmortal de nuestro eterno Lázaro Candal retumba hoy en las paredes del Santiago Bernabéu, pero no por una pifia en el área, sino por el desconcierto general de un equipo que parece tener la brújula sin graduar. Al Real Madridle cayó la locha” de la peor manera posible: aunque, finalmente este viernes, levantó “in extremis” al vencer al Celta de Vigo, 2 goles a 1, venía de caer ante Osasuna y Getafe. Y vamos a estar claros, sin menospreciar a nadie, esos equipos no son ningunos “muertos”, pero tampoco son los “clavos” de Europa. Que el conjunto merengue entregue seis puntos en las últimas tres fechas, ante rivales de media tabla, pone de manifiesto que la Liga EA se le puso “de a cuadrito”, caballero.

 

Un bajón que no estaba en el libreto del Real Madrid

 

Nadie en su sano juicio esperaba que el equipo dirigido por Álvaro Arbeloa entrara en este “slump” cuando el final de Liga está a la vista, pues, aunque perder contra el Osasuna dolió por la falta de puntería, ya lo del Getafe había prendido las alarmas en Valdebebas. No es solo que no se sume seguido, es que el equipo se ve pesado, como si estuvieran jugando con las botas llenas de arena. La fluidez en el medio campo desapareció y la defensa anda más distraída que uno en el tráfico de la Francisco Fajardo a las seis de la tarde. ¿Qué le pasa al Madrid? Es la pregunta que se hace todo el mundo. A nuestro modo de ver, no es falta de talento, es una crisis de identidad que les está pasando factura en el momento menos oportuno, justo cuando el calendario aprieta y los puntos valen oro.

 

El Real Madrid y Arbeloa

 

El fantasma del Barcelona y la presión del liderato

 

Mientras el Madrid anda pasando aceite, su archirrival, el Barcelona, parece ir montando en un misil, aunque suene cruel por lo de la “guerra” en Medio Oriente. Esa es la verdadera piedra en el zapato, la distancia en la tabla se está estirando como un chicle y el barcelonismo ya empieza a sacar pecho. Pero ojo, que no es solo el Barça; el Atlético y hasta el Villarreal están ahí, «cuchillo entre los dientes», aprovechando cada resbalón blanco para colarse en la fiesta. La rivalidad histórica le añade un peso extra a esta crisis. Ver al archienemigo cabalgar en la punta mientras tú no puedes ganar de a dos seguidos es un golpe al ego que el madridismo no digiere fácilmente. La Liga española ya no es un paseo de dos; ahora, si te descuidas un segundo, cualquier equipo te «vacila» y te deja claro y sin vista.

 

¿Podrá Arbeloa enderezar el barco?

 

La pregunta de “las sesenta y cuatro mil lochas” es: si este grupo tiene la casta para levantar cabeza. Arbeloa tiene la pizarra hirviendo, sí señor, necesita sacudirse el polvo y recordarles a sus jugadores que la camiseta del Real Madrid no gana partidos por sí sola. Para pelear el liderato, tienen que dejar de regalar puntos «por manguarear» y recuperar esa pegada que los hace temibles. El torneo todavía tiene tela que cortar, pero el margen de error se volvió microscópico. Si el Madrid quiere volver a la pelea y no dejarle el camino libre al Barcelona, tiene que reaccionar ¡ya! No hay mañana. Como diría Papaíto: «Dígalo ahí, ¡qué angustia, qué nervios, qué desesperación…». Es hora de que el Rey de Europa demuestre si todavía tiene corona o si esta temporada se quedará solo en suspiros y lamentos. ¡Veremos!

 

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