Los Dodgers de Los Ángeles no suelen improvisar cuando se trata de reforzar su rotación, y el nombre de Freddy Peralta aparece cada vez con más fuerza en ese análisis. Con una organización que prioriza la planificación a largo plazo, el interés no responde a una urgencia inmediata, sino a una lectura clara de lo que dejó la temporada pasada.
El cuerpo de lanzadores del equipo vivió un año marcado por las lesiones. Cinco de los seis abridores proyectados pasaron tiempo considerable en la lista de lesionados, un escenario que obligó a los Dodgers a administrar entradas con extremo cuidado. Esa experiencia dejó una enseñanza: la profundidad es clave, pero también lo es contar con brazos confiables y durables.
Dodgers se enfocan en Freddy Peralta
Ahí es donde Freddy Peralta encaja de forma natural. Su historial como abridor consistente, capaz de trabajar juegos largos y mantener altos niveles de efectividad, lo convierte en un perfil atractivo para un equipo que ya planea un uso conservador de su pitcheo desde el inicio de la temporada. Más que una estrella rutilante, Peralta representa estabilidad.
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Además, los Dodgers cuentan con una ventaja que pocos equipos pueden igualar: un sistema profundo de prospectos y piezas intercambiables. Si los Cerveceros deciden abrir la puerta a un traspaso, Los Ángeles tiene el capital necesario para sentarse a negociar sin comprometer su estructura futura.
El interés no se basa únicamente en números, sino en contexto. Un abridor como Peralta permitiría distribuir mejor las cargas de trabajo, reducir riesgos físicos y llegar más fuerte a la recta final del calendario. En un entorno donde la salud del pitcheo define temporadas, los Dodgers evalúan escenarios con frialdad. Y en ese tablero, Freddy Peralta aparece como una jugada lógica, más estratégica que impulsiva.

